Ene 18, 2018 Tecnología y Personas Transformación Digital No hay comentarios

Digitalización y Transformación Digital ¿Son lo mismo?

Ahora que tanto se habla de transformación digital parece que sea un concepto totalmente novedosos, aunque no nos damos cuenta de que “todo” es transformación digital. En su día, pasar del papel al Word fue transformación digital. El reto, ahora mismo, es convertir las empresas tal como las conocemos en empresas digitales.

“Cuando eliminemos el apellido digital de la estrategia es cuando realmente seremos estratégicamente digitales”. Roberto Rodríguez, socio director en Tecnología y Personas

Pero esto, ¿es lo mismo que digitalización? No, digitalización y transformación digital son conceptos distintos. La digitalización consiste en usar las nuevas tecnologías digitales y los datos que gracias a ellas podemos procesar , sean nativos o no, para estandarizar y optimizar los procesos de negocio.

Es decir, la digitalización en sí no es suficiente para la transformación digital ni para crear una empresa digital. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que sí aporta algo imprescindible para este cambio: la liberación en tiempo y recursos, una liberación que hará posible invertir ambos en innovación.

 

¿Cuál es entonces el camino hacia la empresa digital?

Lo primero que necesitamos tener claro es que la transformación digital implica una disrupción en los modelos de negocio. Esto quiere decir que no es solamente la implementación de nuevas tecnologías como el Big Data, la nube o soluciones de seguridad. Si no aceptamos que la economía digital nos obliga a plantear nuevos paradigmas metodológicos y a realizar profundos cambios en las organizaciones a niveles culturales, estratégicos y operacionales, no estamos entendiendo lo que nuestra empresa necesita para competir en el nuevo entorno.

Suele decirse que para saber hacia dónde vamos necesitamos conocer de dónde venimos. Pues algo así es también necesario para darnos cuenta de qué implica la empresa digital.

 

La evolución del consumidor

En primer lugar, hemos de conocer cómo ha evolucionado el consumidor. Lo que antes era suficiente para atraer y fidelizar a nuestro cliente, seguramente a día de hoy ya no lo sea. Nos guste o no, la producción tradicional ya no cumple sus expectativas. Los consumidores se han vuelto más exigentes, demandan experiencias personalizadas y una interacción distinta con las empresas. Ya no solamente buscan un producto o servicio, sino un valor añadido. Si lleva tiempo ya hablándose de la importancia de poner en el centro de todos los procesos al usuario, pero no haciéndolo realmente, ahora esto es una condición imprescindible. 

 

Cambios profundos en la empresa

Pero la clave no está únicamente en entender qué quieren ahora los consumidores, sino también es tener el valor de realizar los cambios necesarios en nuestra empresa para poder navegar en el ecosistema que está creándose. Debemos entender que los distintos departamentos no pueden trabajar de forma aislada como hasta ahora, que el canal ya no es el eje, que tenemos a nuestra disposición datos en tiempo real que pueden convertirse en conocimiento y que nos permitirán ganar agilidad y flexibilidad. Pero para ello necesitamos también cambiar nuestros paradigmas de trabajo. Ser más rápidos, atrevernos a probar para ver qué funciona y qué no, y volver a mejorarlo.

Es decir, hay que cambiar por completo el enfoque de la compañía, su propuesta de valor, sus métodos… Y por ello la transformación digital tiene que ser liderada, para que realmente funcione, por el mismo CEO, pues el cambio ha de ser tan profundo que necesita ser promovida desde el máximo nivel de la compañía.

 

Conclusión

Muchos directivos temen esta transformación, porque trae consigo incertidumbre – bastante, no lo negamos – pero también oportunidades de innovación y ventajas competitivas. Quien entienda que la disrupción puede darse en la forma de operar cualquier negocio, independientemente de su tamaño o del sector en el que realice su actividad y apueste por digitalizar su estrategia – y no quedarse en adaptar su antigua estrategia al entorno digital – estará preparado para afrontar los retos de la economía digital.

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